Por: Certero

Incertidumbre.
Para aquellos que aseguran que estamos de salida, valga decir que estamos se regreso, sí, pero al encierro, debido a la creciente ola de contagios del Covid19 en Torreón, donde tan sólo este martes se tuvo un registro de 13 nuevos casos de los 21 en la entidad que se dieron a conocer en el último reporte de las 7 de la noche por parte del Consejo de Salud en Coahuila, a los que se han de agregar otros más y mucho de ello tiene que ver con la omisión e indolencia de aquellos ciudadanos que en forma irresponsable han violentado las disposiciones sanitarias dictadas. Por eso hizo bien el gobernador Riquelme en declarar cancelados todos los eventos masivos del resto del 2020, aunque ello le pueda traer el descontento de muchos, pues preferible el enojo de varios, a las lágrimas de cientos.

 

Homologación.
Y mientras que el Gobierno Federal juega al semaforito de colores, acá en el territorio de los gobernadores del Noreste -Coahuila-Nuevo León-Tamaulipas no se arriesgan y van sólo por la apertura de aquellas actividades estrictamente esenciales que son fruto de empleo y estabilidad social como es la minería, la construcción y la automotriz, en tanto que en La Laguna se aplicarán criterios homologados como zona metropolitana sin diferenciar lo que suceda o dejen de hacer las capitales, de ahí que Miguel Riquelme y José Rosas Aispuro establecieron este lunes la cancelación de todos los eventos masivos. El único municipio que podrá, en todo caso, estar con más apertura será Saltillo, ya que el alcalde Manolo Jiménez se aplicó. No como otros.

Riesgos.
Y mientras los gobiernos hacen su esfuerzo, en el IMSS las cosas van de mal en peor, ya que aseguran que en la Clínica 16 en Torreón a los trabajadores los siguen mandando «a la guerra sin fusil», pues la queja es que sólo les dan protección a los de Urgencias, lo que no sirve de mucho porque cuando envían a los pacientes infectados de Covid a los niveles, el personal sólo porta batas y cubrebocas sencillitos, pero no los equipos especiales que deben tener. Incluso hay fotos donde asistentes que entran a las áreas de Covid se colocan simples bolsas amarradas en los pies y el argumento del jefe de urgencias un doctor de apellido Ledezma, es que no están en contacto con los pacientes. ¡Hay Nanita!

Roce.
Un round de sombra se dieron el lunes el jefe de Comunicación Social del Gobierno de Durango en La Laguna, Carlos Hernández y el jefe de prensa del Ayuntamiento de Lerdo, Miguel Ángel Solís, ya que mientras éste último había convocado a medios para estar presente en el acto de entrega del pozo de agua del ejido El Huarache, el primero había dado la orden a los guardias de seguridad instalados en los filtros impedir el acceso, dado que era un evento cerrado por apego a las disposiciones sanitarias, no sin antes asegurar que se mandaría información oportuna. Sin embargo se impuso el equipo local, con el argumento que el alcalde Homero Martínez quería «cacaraquear el huevo», pues se trataba de una obra que resolvería un añejo problema: la falta de agua para 14 colonias del suroriente. Al final todo quedó en eso, pues el gobernador y el alcalde andaban rete contentos y sus subalternos se tuvieron que aguantar sus ímpetus de luchadores.

Regateo.
Dolidos quizá por el descalabro sufrido en diciembre pasado que se llevaron en la elección de la Junta de Gobierno de la Villa de Gregorio A. García, los de la administración morenista de la «Nueva Histeria» en Gómez Palacio se han hecho locos en el pago de sueldos de los tres consejales que forman parte de las nuevas autoridades auxiliares. Y es que a decir de los que saben, los traen como cobradores de Elektra a puras vueltas con la promesa de que pronto les resolverán, siendo el secretario del Ayuntamiento, Zuriel Rosas, el villano favorito encargado de preparar el atole. Lo más penoso es que fueron, les validaron el triunfo y hasta los convocaron con la alcaldesa Marina Vitela a un acto protocolario, haciendo quedar mal a su jefa, o al menos eso parece.

 

General.
Donde se quejan que hay muchos generales y poca tropa es en Sideapa, pues líderes sindicales aseguran que todo mundo es jefe ahí, aunque el problema es que nadie resuelve, comenzando con su titular René Galindo, de quien se aprovechan de su buena fe y de su poca eficacia para llevar las riendas de un organismo tan bronco como ese. Y es que sostienen que a la exigencia de cláusulas contractuales no les da la cara y les manda con el director técnico y este a su vez los manda con el director administrativo y de ahí con el gerente de Recursos Humanos, pues aseguran que al igual que en Presidencia, la nómina se ha duplicado de cuates, por lo que eso de la transparencia es más bien nepotismo.